Crematofobia
Crematofobia: Quién no teme la falta de dinero
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La falta de dinero es una de los factores que más pueden dificultar el día a día de una persona, pues la imposibilidad de satisfacer las necesidades propias y/o familiares es un trance amargo nada fácil de llevar.

En relación con la órbita financiera, la crometofobia, crematofobia o el miedo al dinero es una alteración que no muchas personas que la padecen están dispuestas a aceptar y que, sin embargo, va a condicionar seriamente el transcurso de su vida en tanto no se busquen soluciones.

Qué es la Crematofobia

La que nos ocupa es una fobia que se caracteriza por el miedo irracional y enfermizo al dinero. El sujeto crometofóbico está aquejado de una fobia muy extraña que además afecta considerablemente a la vida cotidiana, al actuar como limitante a la hora de desarrollar actividades simples, como ir al cine o al trabajo.

Causas de la Crometofobia

El miedo forma parte de la vida del ser humano, en la que cumple una función protectora, de ayuda y de supervivencia que solo se convierte en un problema cuando es paralizante o impide el logro de los objetivos marcados.

En concreto, esta fobia, proviene de las propias experiencias, emociones y sentimientos frente al dinero y de experiencias negativas relacionadas con la abundancia del mismo, como la forma en la que el vil metal era manejado en su hogar durante su infancia o el conocimiento del secuestro de una persona rica.

En esta línea, no faltan pacientes que asocian el dinero con las luchas de poder que libraron sus padres, razón que les ha llevado a crear patrones de comportamiento negativos en relación con este recurso que no resultan nada sencillas de variar.

También es habitual que las responsabilidades que traen consigo las finanzas hagan que en ciertos casos se asocie este transtorno con la hipengiofobia, o temor a la responsabilidad.

En ellos se asume que el dinero es peligroso o que puede llegar a atentar contra el propio bienestar o contra el bienestar familiar, concluyendo el individuo que el mejor modo de evitar los problemas derivados de él es no tenerlo.

Por último, a veces, los episodios estén desencadenados por el temor que a estas personas les generan los gérmenes y la suciedad (misofobia) con el que es habitual que se relacione el dinero, al pasar por muchas manos.

Es decir, entonces el temor está asociado no al concepto abstracto de dinero sino al físico, al suponerles un problema tocar monedas o billetes.

Crometofobia o miedo al dinero

Qué síntomas presentan los sujetos crometofóbicos

Las personas que no estén seguras de si efectivamente padecen fobia al dinero o simplemente lo suyo es un puro ejercicio de responsabilidad en orden a su necesidad, pueden salir de dudas consultando los siguientes síntomas del sujeto crematofóbico:

  • Desvío rápido de cualquier conversación que tenga que ver con los temas financieros en general
  • Experimento de ansiedad cada vez que han de mirar el estado de sus finanzas
  • Delegación absoluta en su pareja de todos los aspectos que tengan que ver con la economía conyugal
  • Autoengaño de la propia realidad financiera, de cuánto dinero necesitan, o de qué saldo disponen para vivir día a día

Así las cosas, parece lógico pensar que esta fobia sea menos llevadera en personas que se acaban de enfrentar a un divorcio y ven cómo, quizás por primera vez en su vida, han de abordar su situación económica en primera persona.

Cómo se superar el temor al dinero

Para que la fobia al dinero pueda ser dejada atrás es importante que el individuo:

  1. Tome conciencia de cuáles son las dificultades que acarrea el problema por el que está atravesando.
  2. Acepte que la relación que debería tener con el dinero habría de ser distinta. La idea es que dejar fluir la economía con la libertad de poder gastar lo que se desee dentro de unos límites razonables.
  3. Entienda que sus miedos no son fruto de la casualidad. Esto es así pues de hecho son las experiencias, las creencias y los patrones negativos los que están primando frente a la prosperidad económica. Lo ideal es saber para qué se necesita y trabajar en ello hasta solucionarlo.
  4. Sepa hacerle frente. Para ello nada como solicitar ayuda psicológica que propicie el reconocimiento de la fobia y dote al paciente de las suficientes armas para no volver a bloquearse económicamente.

En el momento que la persona es capaz de asimilar que el dinero cumple una importante función en la vida y que tanto su falta como su abundancia han de ser valoradas en su justa medida, las aguas volverán a su cauce y la fobia será cosa del pasado, permitiendo al sujeto llevar una vida absolutamente normal sin obsesiones económicas que le agobien.

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