Dermatopatofobia
Dermatopatofobia: Qué síntomas tiene y tratamiento
5 (100%) 1 voto

El miedo persistente e irracional que se tiene a las lesiones cutáneas recibe el nombre de dermatopatofobia, dermatofobia o dermatosiofobia y proviene del término griego “dermato” que significa piel, no tratándose de una patología extraña, al afectar a millones de personas.

Qué es la Dermatopatofobia

Es una fobia cuyo desarrollo está relacionado con el temor a contraer una enfermedad de la piel que pueda llegar a afectar al día a día del sujeto. Al ser la piel tan extensa y visible, es susceptible de prestarse a una autoinspección periódica, generando la citada preocupación a producirse lesiones en ella.

El sujeto fóbico siente una anormal preocupación que alcanza extremos ilógicos, como acudir a la consulta del médico por el mero hecho de detectarse un lunar en el cuerpo por primera vez.

Es común la asociación entre dermatopatofobia y tripofobia, condición que se manifiesta por el desprecio y el recelo que el paciente sufre ante patrones de agujeros consecutivos, del tipo de los de un panal de abejas.

No obstante, aunque el origen de tal confusión podría estar en la concatenación de imágenes entre ambas fobias que se detecta al realizar una búsqueda en internet, lo cierto es que la relacionada con la piel es una fobia que abarca mucho más que la tripofobia.

Ello es debido a que la primera abarca todo tipo de lesiones y no únicamente aquellas que muestran un patrón de agujeros.

Cuáles son las causas y consecuencias de la dermatofobia

El origen de este desorden suele hallarse en un trauma infantil o en una impresión muy fuerte vivida en otra etapa de la vida, que hace surgir en la mente recuerdos negativos y sensaciones molestas que persiguen ser bloqueadas.

A la vez esta situación crea contradicciones y miedos en quienes más adelante van a desarrollar una impresionante fobia ante una quemadura, un hematoma o una costra de sangre producto de un golpe o caída.

De hecho, este trastorno no se presenta solo cuando la persona cuenta con una herida en su cuerpo, sino también cuando la visualiza en el de otra persona de su entorno.

Las consecuencias de este temor funcionan como patrones de comportamiento. Así, para que un dermatopatofóbico sea capaz de socializar, su entorno ha de estar totalmente controlado.

Ellos necesitan desenvolverse en un entorno absolutamente pulcro en el que el estado de su piel no se pueda ver comprometido y cuya temperatura sea templada o de ambiente, de forma que la “frescura” del cuerpo quede garantizada, al no interferir otros factores como el frío o la sudoración.

Asimismo, las personas con las que interactúen también deberán tener unos hábitos higiénicos superiores a la media, pues de lo contrario el afectado por esta fobia no podrá evitar la incomodidad por el miedo al contagio de alguna enfermedad con efectos sobre la piel.

Temor a contraer una enfermedad de la piel

Qué síntomas presenta el miedo a las lesiones cutáneas

Aunque es innegable que la mayoría de las fobias producen síntomas de los denominados como “genéricos” tales como angustia, alteraciones en la presión arterial y hasta taquicardia, temblores y mareos, la dermatofobia puede dar lugar a conductas distintas en el individuo como cubrirse más de lo que se considere normal para evitar el contacto con el sol, el polvo o el aire.

Es una fobia que afecta a quienes la sufren haciendo que adopten precauciones innecesarias como:

  • Quemaduras por sofocación
  • Laceraciones producidas por el calor
  • Sequedad cutánea
  • Hematomas
  • Deshidratación

Qué temen quienes sufren esta fobia

  • Las temperaturas extremas. Tanto el frío como el calor generan sensaciones de ardor o picazón en la persona propiciando sus nervios y el resto de complicaciones que esta fobia desencadena
  • Los insectos. Una pequeña picadura es caótica para estos fóbicos, dado que hasta un inofensivo mosquito deja una protuberancia en la piel que activa la picazón
  • Los piercings y los tatuajes. La perforación de la piel o el lucimiento de un dibujo con tinta en la misma no son ideas que puedan concebir estas personas
  • Las agujas. Aunque las agujas son objeto de una fobia específica (belonefobia), estos instrumentos son también los enemigos por excelencia de los dermatofóbicos, por lo que administrarles algún medicamento por esta vía constituye toda una odisea
  • Las quemaduras. Del mismo modo que las temperaturas les ocasionan sensaciones terribles, el ardor que desprende cualquier quemadura, aunque sea mínima, puede llevar a estos individuos al desmayo

De todo lo dicho se desprende que la persona que padece esta fobia pueda experimentar un cuadro frustrante y desesperante realmente peligroso.

No hay que perder de vista que el cuidado excesivo e indiscriminado de la piel a veces convierte a estas personas en asociales empedernidos, toda vez que pueden llegar a tener una percepción errónea de lo que supone el contacto físico con otros objetos o personas.

A ello hay que sumarle un constante proceso degenerativo de la piel por el uso abusivo de antibacterias, soluciones y jabones que en última instancia producen su abrasión si se usa en exceso.

Cómo superar la dermatosiophobia

Tratar esta fobia es la única medida que lleva a la erradicación del miedo fóbico, la ansiosa sintomatología y el trastorno en sí. De hecho, en aquellos casos en los que no se interviene de modo adecuado, la alteración llega a ser crónica, afectando gravemente al sujeto.

El tratamiento psicológico es la intervención de primera elección para tal psicopatología. Específicamente, ha sido el tratamiento cognitivo conductual el que ha mostrado las tasas más elevadas de eficacia sobre la dermatosiofobia.

En este tipo de tratamientos es común que se utilice la desensibilización sistemática, en la que se expone al individuo a sus elementos temidos progresivamente, con el fin de que este se vaya habituando a ellos.

También está recomendada la incorporación de terapia cognitiva y de técnicas de relajación, pues se ha constatado que son terapias beneficiosas en la gran mayoría de los casos.

Puedes compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *