Fobias de Impulsión

El temor es un mecanismo primario que actúa ante una situación que se considera peligrosa, pero lo curioso de las fobias de impulsión es que en ellas el miedo proviene de los propios impulsos del sujeto.

En esta línea, podemos definir las fobias de impulsión como el miedo intenso a ciertos pensamientos intrusivos desagradables que asaltan la mente del fóbico hasta que el temor excesivo a poder llevarlos a cabo se apodera de ella.

En la posibilidad de perder el control ante la situación temida reside su clave.

Qué es una fobia de impulsión

La fobia que nos ocupa es un pensamiento, sensación o impulso (que incluso se puede visualizar) que tiene una persona o que siente respecto al hecho de poder realizar una acción que en el fondo no es deseada y que suele implicar hacer daño a alguien o hacerse daño uno mismo.

Lo llamativo de la fobia de impulsión reside en que la persona es sabedora y reconoce que no desea realizar la acción que le ronda por la cabeza, pero teme llegar a descontrolarse y convertirla en realidad.

De hecho, es altamente improbable que una fobia de impulsión llegue a transformarse en un acto real.

Fobia a perder el control

Un ejemplo de este tipo de fobia podría ser el de una persona que mientras espera tranquilamente su tren en la estación de ferrocarril, siente el asalto del pensamiento (totalmente ilógico) de que se podría descontrolar y llegar a tirarse al tren o que podría tirar a cualquier otro viajero para que fuera arrollado por el vagón.

Otros ejemplos de fobia a los impulsos son:

  • El miedo a los cuchillos, debido al temor de tomar uno y utilizarlo con intención dañina contra uno mismo o contra el resto de personas
  • El miedo a las alturas, debido al temor que siente la persona de descontrolarse y lanzarse al vacío.

Miedo a dañar a otros y TOC

En un elevado porcentaje de casos, las fobias de impulsión suelen pertenecer al ámbito de los trastornos obsesivos compulsivos (TOC’s), si bien también pueden estar presentes en un trastorno de ansiedad generalizada (TAG) o en estados depresivos o de estrés postraumático.

Estas fobias son igualmente habituales en el postparto, período en el que algunas madres experimentan unos pensamientos tan desagradables hacia sus bebés que les lleva a pensar que puedan hacerles daño a través de una pérdida de control que también interpretan como que pudiera desembocar en la realización de daño a ellas mismas.

Como ejemplos del trastorno de impulsión está el miedo que sienten estas mujeres a hacer daño a su bebé dejándolo caer de sus brazos, o el miedo a poder lanzarlo desde una cierta altura.

Un factor a tener en cuenta es el malestar que produce esta fobia y que conduce necesariamente a la búsqueda de soluciones.

Miedo a nuestros propios impulsos

Cuáles son sus causas de estos temores

Es común en los seres humanos el experimento de situaciones vitales en las que los niveles de ansiedad y estrés se disparen.

Lo normal es que se disponga de la suficiente capacidad para adaptarse a estas situaciones y, es más, la ansiedad es el mecanismo a través del que se provoca esta respuesta adaptativa.

No obstante, cuando los niveles son demasiado altos, la situación se descontrola y llega a afectar ciertos rasgos del sujeto, dando lugar a la aparición de una ansiedad excesiva que lleva consigo el desarrollo de pensamientos obsesivos.

Cómo superar esta fobia a nuestros propios impulsos

  • Pensar que los pensamientos o imágenes ocasionales para hacer daño son frecuentes y entran dentro de la normalidad antes determinados niveles de estrés
  • Reflexionar sobre cuál puede ser la fuente del miedo y del deseo de hacer daño
  • Analizar cuál es el estado de ánimo por el que se está atravesando, pues el cansancio y la sobrecarga de responsabilidades no ayudan en esta situación
  • Ponerse en marcha con idea de cambiar ese estado de ánimo, ganando en calidad de vida al adoptar hábitos saludables respecto a la alimentación, el sueño o la realización de actividades gratificantes
  • Apoyarse en los seres queridos y poder compartir con ellos sentimientos y el miedo y ansiedad que se está sufriendo
  • Realizar actividades para mantener la mente entretenida. Cuanto menos tiempo libre se tenga para pensar, menos pensamientos de este estilo tendrán cabida en la mente
  • Enfrentarse al problema sin evitarlo. Aunque el proceso sea duro, las ventajas de encarar el problema serán evidentes
  • Solicitar ayuda. Los mecanismos psicológicos instalados en la mente a base de la repetición de su sistema de funcionamiento, requieren ayuda para la salida de ese proceso que tanto sufrimiento genera

Este tipo de fobias suceden por impulso, sin embargo hay otras fobias que son específicas, que se dan en situaciones concretas.

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1 Comentario

  1. Anna dice:

    Yo confundí esa sensación que tenemos las madres novatas a no saber cuidar de nuestro bebe con esta fobia, pero mi psicóloga me aclaró las diferencias

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